Oferta de empleo: buscamos un responsable de comunicación

Publicado el en ITEISA, Reflexiones, Marketing digital por Jaime Gómez Obregón.

Online desde 2004, nuestro blog es probablemente uno de los más veteranos de la región. Durante los primeros años lo alimentaba casi siempre yo mismo, mitad porque escribir un blog era una especie de moda; mitad porque comunicar, participar y contar son desde el primer día valores genéticos de ITEISA.

Con la resaca de los blogs llegó hace unos años la marea de las redes sociales, y fue hacia 2009 que nos acercamos a las orillas de Twitter, Facebook y LinkedIn con una comunicación sincera aunque inconstante y –hay que decirlo– amateur: feci quod potui.

En estos 14 años todo en ITEISA ha madurado: nos hemos desplazado a un servicio de mayor valor añadido, la plantilla ha crecido y se ha especializado, hemos desarrollado una cultura organizacional propia, la sostenibilidad de nuestro modelo de negocio ha quedado validada, e incluso nos hemos trasladado a unas instalaciones increibles.

Todo ha cambiado, sí, excepto que seguimos sintiendo con demasiada frecuencia que nos dejamos sin contar muchas buenas historias. Pequeños éxitos del día a día y logros largo tiempo perseguidos, soluciones innovadoras puestas en marcha de manera creativa y también pequeñas anécdotas que merecen la pena ser contadas. Reflexiones, momentos de lucidez y gritos de eureka, en definitiva, que quedan olvidados en el cajón de la intrascendencia. Hacemos mucho, pero contamos poco.

Esta sensación coincide con un tiempo de renovación interna donde estamos –más que nunca– buscando la esencia desnuda de las cosas. Y aunque esto daría para un largo artículo, me refiero a que diseñamos herramientas tecnológicas que resuelven eficazmente un único problema, sin ornamentos superfluos. A encontrar placer en simplificar los interfaces todo lo posible, tanto hasta hacer nuestro trabajo transparente a las personas: la tecnología como instrumento, no como un fin en sí mismo.

Por eso cuando hemos modernizado nuestra marca ITEISA, renovado nuestro sitio web y actualizado casi todos los puntos de contacto de las personas con nuestra organización, lo hemos hecho desde esta perspectiva de regreso a los valores esenciales, de austeridad en el ornato.

Es un movimiento atípico en nuestro sector tecnológico, y probablemente una herejía contra los principios sagrados del loco mundo de la comunicación corporativa, pero hemos prescindido de las fotografías de stock, de las frases vacías y de los lugares comunes. De toda la parafernalia –tantas veces en inglés– tan habitual allá donde posamos la vista.

¿Qué queda entonces? Nuestro trabajo es intelectual y su fruto es intangible. ¿Qué queda, pues, más allá de esta tierra quemada? Las palabras. Solo palabras. Y ese es ahora nuestro más potente elemento identitario: la palabra escrita.

Se trata de dos reflexiones, el anhelo de comunicar mejor y la voluntad de hacerlo con toda la potencia de las palabras precisas, que convergen en un mismo lugar: la decisión de incorporar a nuestro equipo un responsable de comunicación.

Una persona con un puesto líquido y una misión desdepartamentalizadora. Itinerante entre las personas, los equipos y los proyectos. Capaz de escuchar, de conversar y de unir los puntos. De identificar esas historias que merecen la pena y explicar al mundo los retos que resolvemos. De conectar lo que hacemos cada día con las organizaciones que lo necesitan, allá donde estén.